Ian Welden Robeson-Poesía-In Memorian



viernes, 23 de julio de 2010

Los camioncitos heladeros.

 

Cuando las familias nos reunimos a cenar
alrededor de la luz de una vela de sebo
de acuerdo a la milenaria tradición nórdica
se escuchan desde las calles desoladas
los melancólicos tilín tilín
de los camioncitos heladeros.

Los niños se sublevan inmediatamente
los viejos arrojan lejos sus tenedores y cuchillos
y las multitudes del continente
las islas y los fiordos
pierden la compostura
saliendo a los caminos a comprar helados
bajo las fieras tormentas de hielo y nieve.

Por un momento mágico
las ciudades y pueblos se iluminan
las iglesias campanean enloquecidas
las botellas de aguardiente se descorchan
y todos bailan al són de las orquestas folklóricas
mientras que los chóferes de los camioncitos
olvidando la naturaleza de su oficio
regalan a manos abiertas
los incomparables helados escandinavos.

Y luego regresa el silencio y la oscuridad
las velas son encendidas
y los cuentos de las abuelas
vuelan como hada madrinas
alrededor del placentero fuego del hogar.

Los camioncitos heladeros vuelven a sus casas
con sus tilines ya cansados
sin helados ni dinero
pero satisfechos de haber cumplido
una vez más
tan patriótica labor social.


De Crónicas nórdicas

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