Ian Welden Robeson-Poesía-In Memorian



miércoles, 27 de enero de 2016

El expreso del crepúsculo.








 

















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Estaba detenido en la esquina
tapándome la boca con las manos
esperando la luz verde
cuando un hombre comenzó a gritar
señalándome con su dedo índice
exclamando mi nombre
estalló súbitamente en llamas
protestando contra la maldición
que ha caido sobre todos nosotros
la fealdad, la miseria y la avaricia.
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No queriendo asumir responsabilidad
por las consecuencias de su acción
caminé rápidamente
hacia la estación de ferrocarriles
y aunque sabía con certeza
que aquel hombre había sido mi hijo
y aunque habíamos compartido
una piel, un vientre y la misma sangre
¿por qué habría yo de aproblemarme?
Era su vida
yo tenía la mía intacta.
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Me colgué del Expreso del Crepúsculo
encontrando en el carro comedor
a muchas almas solitarias como yo
y le pregunté a una mujer en las sombras
"¿A dónde vamos?"
Me contestó muy amablemente
"vamos a buscarte a ti"
no entendí su respuesta
hasta que salió a la luz
y, amigos míos,
lo que vi es indescriptible.
Sus ojos eran dos pantallas en miniatura
"Observa tu futuro"
me dijo riendo
un film comenzó a rodar
fantástica tecnología
no había censura
las almas del carro afilaron su cuchillos
alguien estaba siendo devorado
y ese alguien era yo.
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Me puse de pie en el pasillo
cuando el inspector exigió ver mi pasaje
intruseando en mis bolsillos
llamó a gritos a sus asistentes
con un pistola en mi boca
"Este hombre no tiene pasaje
este hombre no tiene vergüenza
este hombre no tiene derechos
al infierno con él!"
Sus uniformes eran negros
con pequeñas calaveras en los hombros
el inspector clavó su cara en mi nariz
su aliento era uranio puro
su sudor, basura nuclear
no me quedó otra alternativa
y lloré, supliqué y oré
cuando de pronto me sonrió
y acariciándome las nalgas me dijo
"Ahora sé un chico bueno
y bájate los pantalones".
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Desesperado y atónito
grité el nombre de mi madre en los cielos
y con alaridos de bestia acorralada
salté por una ventana
corriendo por largas calles solitarias
llegando a la Ciudad del Lunes
la más impresionante de todas
donde me oculté en el subterráneo
del Gran Templo Comercial
el aire era sofocante
y lleno de quejidos
una criatura se volvió a mirarme
imaginen mi sorpresa!
Sus ojos eran dos pantallas en miniatura
"Observa, es tu futuro"
me murmuró riéndose.
Un film comenzó a rodar
la muchedumbre guardó silencio
exitada y expectante
preparándose para algo inusual
la tecnología era excelente
no había censura alguna
la gente repartía osamentas
y esas osamentas eran yo.
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Tomado de Poemas del Alma 5 4 10


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1 comentario:

  1. Guauuuu!!! tremendo texto Ian, pone la piel de gallina. Nosotros en los ojos de los demás, en esas pantallas de perfecta tecnología.
    Tiene un tinte tan tremendamente oscuo que es muy bello.

    Te felicito.
    Un abrazo desde esta otoñal Buenos Aires, hoy demasiado melancólica en mí. Un beso grade.

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